Cruzar el Canal de la Mancha nos llevó sólo 3 horas. Salimos de la estación de tren St Pancreas en Londres y arribamos a la Gare Du Nord en París. A sólo 10 minutos en metro estaba nuestro apartamento en un barrio copado por los negros, al este de Sacre Cuore. Ok, es Monmartre pero corrido 200 metros. El apartamento es precioso, y con todas la comodidas imaginables. Es un monoambiente con una cama enoooorme, un sillón, una mesa ratona, cocina, lavarropas y baño. Salimos a explorar la zona y compramos algo para cenar: salteado de vegetales y a la cama.

Al día siguiente salimos de nuestro estrecho territorio que representaban las calles colindantes y nos fuimos a explorar París. Salimos de la boca del subte a Les Halles y el fantástico Centro Pompidoú, fuente del arte moderno en París. De allí caminando a la Isle de la Cité para encontrarnos cara a cara con la gótica catedral de Notre Dame. Entramos y nos maravillamos con sus vitreaux y juego de luces y sombras que genera el sol cuando pega en sus ventanas.

Y de Notre Damme emprendimos la larga marcha: El Louvre, Place la Concord, La hermosa Champs Elyseé hasta el Arco del Triunfo. París es una ciudad que emociona, sus amplios boulevares haussmansianos y el verde de sus árboles.

Seguimos caminando hasta que una visión nos dejó de piedra: La Torre Eiffel se erguía en toda su magnificencia ante nosotros. Wow!!! Es enoooorme! Luego, tomamos un bote por el cena para ver anaranjarse parís al filo del atardecer. Realmente Belliiiisimo. Por la noche una cena con caracoles y fondue en el Latin Quartier.

Al despuntar el alba salimos para Versailles, el mítico palacio donde tuvieron lugar los acontecimientos claves de la Revolución francesa. La ostentación y opulencia del palacio es pasmosa, realmente. Luego los jardines, que tienen hectáreas y hectáreas de verde en forma de laberintos, fuentes y estanques artificiales.

De allí nos volvimos para París y visitamos el museo de arte impresionista de Orsey. Más Degass, Monet y Vangogh, a pura aura, sin reproducción de por medio. Luego saltamos hasta el Arco del Triunfo y subimos para contemplar París desde las alturas.

Al día siguiente salimos bien temprano y nos zambullimos en la enormidad del Museo del Louvre, dicen que para ver toda su colección con detenimiento necesitrías 9 meses. Nosotros teníamos solo 3 horas y vimos lo más del museo: La Venus de Milo, La Batalla de tramocia y la incombustible Mona Lisa… Wow, cuando entré al cuarto donde la exhiben sentí una electricidad en todo el cuerpo. Es muy fuerte estar frente a la pintura más famosa del mundo!!!!

En mis viajes por el este del mundo conocí a varios personajes que, gracias a Dios, mantuve el contacto. Pasaron Salvatore y Giuseppe en Roma y Paul y cia en Londres. Esta vez me encontraba con Orhan, de Alemania, a quien conocí en Nueva Zelanda, en la Gare Du Nord de Paris. El encuentro fue hermoso y muy enotivo, despues de 10 años nos volvimos a encontrar.

Fuimos a buscar a la Negra al Louvre y pasamos el día juntos. Subimos a la Torre Eiffel y de allí caminamos hasta Notrer Dame a la vera del Río mientras París se volvía azul y de noche. Como era sábado cientos de jovenes se apretaban a orillas del cena chralando y bebiendo. El cordon vial de París.

Hoy es nuestro último día completo en París. Recorrimos monmartre con Orhan hasta que se fue y de allí entramos al Pompidou por más arte, esta vez moderno. Compramos algunas cosillas y regalos y volvimos a Monmartre para una cena cobijados por una noche de verano.

Al día siguiente partiríamos hacia la península Ibérica.

One thought on “Ohlalá París

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