Salí de madrugada rumbo a la ciudad capital del imperio inca: Cusco. Pasado el mediodía y habiendo sobrevolado los Andes por fin llegue a la antigua capital.

Al día siguiente salí muy temprano para Pisac, la primera de las ciudades que se encuentra en el valle sagrado de los incas. Al salir de Cusco pude observar varias cosas. Las culturas peruanas y bolivianas urbanas son muy similares, con un profuso uso del espacio publico y la pobreza extendiéndose a medida que se aleja del centro. Cusco se extiende hacia las montañas colonizando toda altura. Las vías terrestres son modernas, sin embargo las ciudades no pueden salir de un cierto retraso.

Al llegar a las ruinas de Pisac uno no puede hacer otra cosa que maravillarse, un impresionante trabajo en las terrazas y fortines esculpidos alto en la ladera de la montaña.

Descendimos por la montaña hasta que divisamos el pueblo de Pisac y su enorme mercado dominical. Desde arriba se puede ver como los puestos toman el control de toda la ciudad.

Y el mercado es en efecto una maravilla, una postal sacada de otro tiempo donde generaciones y generaciones viven el mismo ciclo vital. El mercado esta monopolizado por mujeres que venden, con sus elegantes sombreros, frutas y verduras de los colores y tamaños mas extravagantes.

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El día siguiente lo dedique a explorar Cusco. Si bien la cultura incaica comenzó en el lago Titicaca, los incas viajaron al norte donde establecieron su capital, Cusco, desde donde expandieron su imperio que, en su mayor extensión, cubrió desde el sur de Colombia hasta el norte de Argentina y Chile.  Cusco junto al valle sagrado fuel el centro neurálgico de un vasto imperio que consolidó su poder a través de la construcción de caminos.

Cusco es simplemente maravilloso, uno puede deambular por días entre sus estrechas callecitas y encontrarse maravillas a cada paso. Lo que resulta increíble es que los huesos de la ciudad colonial son las construcciones eregidas por los incas 500 años atrás. Más aun, la forma de la antigua ciudad inca tiene la forma de un puma.

Y no solo las construcciones sino los personajes que se puede encontrar diariamente en los rincones, en sus hermosas plazas, sus barrios bohemios y sus mercados. Cusco esta absolutamente viva y latiendo en cada porción  de la ciudad.

Al día siguiente partí nuevamente hacia el valle sagrado al pueblo de Ollantaytambo, con otro set de ruinas impresionantes. El pueblo es muy chiquito y se encuentra conectado por pasajes con altos muros pareciendose a un laberinto. Junto a la calzada de adoquines corren canales artificiles donde fluye el agua con que beben, cocinan y viven. La importancia de Ollanta radica en que es un main hub que enlaza los trenes hacia Machu Picchu.

Amaneció un día hermoso y despejado dejando ver las enormes montañas de fondo. En la estación se amontonaban los trenes de varias compañías que prestan el servicio hacia aguas calientes. La línea que va a MP se construyo en 1905 y me hizo pensar que hace 2 siglos lo industria feroviaria era la mas innovadora del mundo para brindar soluciones al tendido férreo en las zonas mas inhóspitas del globo.

El viaje transcurrió por una magnífica garganta conformada por el río Urubamba hasta llegar a Aguas Calientes, un poblado sin autos y construido alrededor de una vía férrea. Llegué al hotel y literalmente tiré las cosas en la habitación y corrí hacia el bus que me llevaría a MP. Eran las 9 de la mañana.

Franquee la entrada y subí las varias escaleras hasta el lugar donde se ve la ciudadela. Camine despacio y sin mirar. Levanté lentamente la cabeza y ahí estaba, en todo su esplendor.

Es una maravilla por donde se la mire. Machu Pichu me emocionó, en cada sentido de la palabra: primero me maravillé al estar ahí, solo por levantar la vista y encontrarme con esa potencia. Pero a medida que pasaba el tiempo otras preguntas empezaron a obrar: cómo lo hicieron,  por qué en ese lugar. Lo increíble no es la ciudad sino donde esta montada. A esas preguntas vino un estadío de maravillación al conocer otros niveles de la ciudadela. Niveles espirituales, niveles que nuestra cabeza occidental no pueden comprender. El todo, la interconección del universo inca con el mundo queda reflejado en esta maravilla llamada Machu Picchu. Y luego un costado esotérico de fantasía para tratar de explicar lo inexplicable.

Justo cuando pensé que mi viaje había terminado en Cusco y el valle sagrado, Peru me sorprendió una vez mas dando un giro inesperado al tramo final de mi aventura peruana.

Resulto ser que el día domingo, ultimo día en el Peru, salí a recorrer el centro histórico muy temprano y me encontré que toda Lima estaba preparándose para recibir al “Señor de los Milagros”, una masiva peregrinación todos vestidos de púrpura como si fueran una enorme congregación. Pero ahí no termino de sorprenderme la ciudad porque ese mismo día se celebra la virgen del Rosario, patrona de Puno. Con lo cuál, había múltiples morenadas (como comparsas llenas de disfraces) por todas las callecitas del casco antiguo de Lima. Lo que resulta realmente sorprendente es como conviven una celebración altamente religiosa con ribetes de logia junto a una pagana, de origen afroamericano. La primera llena de solemnidad y sufrimiento y la segunda una fiesta llena de colores.

En fin, para culminar con mi relato comí el mejor ceviche de mi vida en la punta del Callao y visite los hermosos barrios de Barranco y Miraflores.

Hasta la proxima!

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